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12 DE AGOSTO: DIA DE LA JUVENTUD

Entre pandemia y desempleo, el contexto nos desafía a las/os jóvenes.

A los 18 años inicie a trabajar en las zonas francas como Operaria, son ambientes de trabajo donde te explotan y en algunos casos se sufre violencia y acoso, ahí desarrolle mi primer EXPERIENCIA DE ACCION. "Reivindicar el derecho al pago de mis vacaciones y horas extras.
Hoy producto del Covid-19 he sido despedida, estoy en el desempleo y en este momento no hay posibilidad de encontrar un nuevo empleo dado que los despidos en mi ciudad cada vez son más.
Ericka 22 años (Nicaragua)

América Latina, en los últimos 6 meses, se encuentra sumida en una de sus más grandes crisis, la pandemia del Covid19. Sin embargo, ella tiene un nivel de expansión y desarrollo muy desigual entre los países de nuestra América, vemos que por ejemplo los casos más graves, el 1er lugar lo ocupa los EEUU con un número de infectados y muertos por la pandemia superior al de los países más afectados en Asia y Europa; le siguen casos emblemáticos como el de Brasil y Ecuador, donde se siguen desarrollando verdaderas catástrofes sanitarias.

Esta situación ha tenido un impacto en la población, en especial en la población juvenil, que han tenido que modificar radicalmente su rutina de vida. El llevar guantes, tapabocas, cortar contactos físicos, hacer cuarentena y evitar aglomeraciones de personas, han sido al mismo tiempo tareas difíciles de hacer y desafíos para los jóvenes trabajadores y las jóvenes trabajadoras del continente.  

Los jóvenes trabajadores/as informales y formales han sido despedidos y se encuentran en situación de desempleo, en un contexto en que el tener estabilidad económica sería imprescindible para mantener las familias. Muchos migrantes también se llevan la peor parte al no ser protegidos por las legislaciones de los países, como población prioritaria en la atención médica y en las medidas sanitarias. Buena parte de los jóvenes que estudian, se les ha interrumpido sus faenas educativas y éstas han sido reanudadas por medios digitales que van demostrando de parte de los jóvenes más pobres poco o limitado acceso y una disminución de la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje. El Covid19 ha presentado también una mayor exposición de riesgo a las mujeres pobres, ya que muchas de ellas son las responsables por el sostén económico de sus familias y ahora están limitadas para salir para desempañar un trabajo remunerado. También esta situación ha incrementado los índices de violencia doméstica, ya que los principales agresores de las mujeres, sus parejas, están más tiempo en sus hogares.

Hoy, la juventud que no solo representa el futuro, sino también el presente de la vida económica, social y cultural de nuestros países, se presenta como una población fundamentalmente vulnerable a las desigualdades y consecuencias de la pandemia. Por eso, se hace cada vez más necesaria el aporte del Estado y de la sociedad en su conjunto, no solo en la promulgación de leyes para garantizar la protección social de la población juvenil, sino también en mecanismos de veeduría y de supervisión para que estos derechos se cumplan.

Son especialmente sensibles y estratégicos en esta situación y muy probablemente en las circunstancias post-pandemia el derecho a un trabajo digno; a la seguridad social, a un acceso a la salud digno y de calidad y el derecho a la educación gratuita y de calidad. Para ello es de vital importancia el esfuerzo mancomunado de las organizaciones sociales, sindicatos y organizaciones políticas para aumentar la capacidad y exigir estos derechos y obligar a los Estados cumplir con estas demandas cada vez más urgente para la sociedad.


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