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¡Juntos ante las Naciones Unidas para poner fin a toda violencia en el mundo laboral!

Gijs Justaert y Santiago Fischer WSM-Solidaridad Mundial

¿Una norma internacional sobre las diversas violencias y el acoso sufridos en el trabajo? “¡La deseamos!” Este es el grito cantado por todos: los Estados, los empleadores y los trabajadores negocian juntos del 29 de mayo al 8 de junio de 2018 con motivo de la 107ª Conferencia Internacional del Trabajo que se lleva a cabo en Ginebra en las Naciones Unidas. Sin embargo, las discusiones tripartitas no se desarrollan tan fácilmente como se esperaba.



"Violencia a puerta cerrada"

Numerosos casos de violencia y acoso en el ámbito profesional han ocurrido recientemente en el mundo entero. El movimiento “¡Me too!” ha sacudido el planeta. En Bélgica también, estos abusos, muy a menudo callados y tolerados, ocupan las planas de los periódicos. Lo constatamos también aquí en Ginebra donde el hashtag “# Metoo” es muy utilizado por los Estados, los empleadores y trabajadores en las redes sociales. Más de 200 mujeres de sindicatos, ONG y (desafortunadamente) unos pocos hombres han venido a defender en el seno de una comisión ad hoc el desarrollo de un instrumento eficaz cuya aplicación sería obligatoria para los Estados.

¡Y con un apoyo notorio de Bélgica! El Ministro belga de Empleo Kris Peeters a remarcado en la sesión plenaria de la Conferencia que nuestro país es favorable a un instrumento vinculante y hace todos los esfuerzos para abordar el problema de la violencia de género...

Las muchas mujeres presentes para estas negociaciones saben muy bien por qué están aquí. Christy Mary, del Nacional Domestic Workers Movement (contraparte de WSM-Solidaridad Mundial), movimiento de trabajadoras del hogar creado en la India por la monja belga Jeanne Devos, quien también es perfectamente consciente de esto. “En la India, la violencia contra la mujer ha aumentado en los últimos años. La situación no es diferente en el lugar de trabajo, y en particular para las trabajadoras del hogar, que trabajan a puerta cerrada”. señala Christy Mary. “Actualmente, la India no dispone de ninguna ley que proteja a las mujeres de la violencia en el centro de trabajo. Una norma internacional vinculante ayudaría a poner presión al Estado para que haga cumplir el derecho de las mujeres a vivir una ¡vida libre de violencia!”

Empleadores titubeantes

Los empleadores mostraron de inmediato sus objeciones a la idea de adoptar una nueva regulación, sobre todo si pueden ser considerados responsables de la violencia y de la intimidación infringidas, no solo en el centro laboral, sino también en el marco de las actividades conexas: desplazamientos entre el domicilio y el centro laboral, fiestas de la empresa o intimidaciones sufridas por parte de clientes y otros terceros.

El debate sobre lo que se entiende por violencia y acoso también es divisor. La búsqueda de una definición para estos términos, la definición de lo que es un empleador y un trabajador, pero también la definición de los lugares donde puede ocurrir esta violencia ocuparon cuatro días del trabajo de la comisión y ralentizaron considerablemente los debates.

¿En lo sucesivo será prohibido hacerle un cumplido a alguien? ¿Queremos sancionar a cualquier persona que haga un cumplido a alguien sobre su lindo atuendo? Estas son algunas preocupaciones que alegan los empleadores durante las discusiones.

De todos modos, era importante para los trabajadores que la definición abarcara tanto las formas físicas como psicológicas de la violencia y del acoso, no distinguiendo si la violencia o el acoso de naturaleza sexista y sexual afectaba a las mujeres, homosexuales, transgéneros o cualquier otra persona. Ello finalmente fue aceptado.

¡En camino a un convenio internacional!

Los empleadores se mostraron extremadamente hábiles a lo largo de las negociaciones. No han perdido la menor oportunidad de enfatizar la importancia de este problema bajo sus perspectivas, no privándose de provocar la controversia. Lo suficiente como para forzar a los 187 Estados presentes a verificar escrupulosamente muchas veces el texto propuesto con sus prácticas o leyes nacionales durante largas discusiones que tuvieron lugar hasta altas horas de la noche.

Los trabajadores no tenían más remedio que aferrarse a sus posiciones a fin de preservar el texto de base propuesto por la Oficina Internacional del Trabajo. Los sindicatos y muchas organizaciones no gubernamentales, incluyendo WSM- Solidaridad Mundial y varias contrapartes del Sur[1] ejercieron presión para convencer al mayor número de Estados a fin de que se adoptara una normativa vinculante. ¡Y con éxito! Se aprobó la idea de adoptar un convenio con una abrumadora mayoría de los Estados que apoyaron la elaboración de un convenio (de carácter obligatorio) complementado por una recomendación, un instrumento que cumple el rol de proporcionar orientación y asesoramiento técnico para la aplicación del convenio.

¡Queda un largo camino por recorrer! Las negociaciones continuarán en junio de 2019, con la finalidad - es lo que esperamos todos - de la adopción de estos instrumentos internacionales para finalmente poner fin a esta violencia inaceptable.

Gijs Justaert y Santiago Fischer
WSM-Solidaridad Mundial

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