POST

AMERICA LATINA NO SE RINDE A PESAR DE LA REPRESION

LUCHA CONTRA EL NEOLIBERALISMO A PESAR DE LA REPRESIÓN
Santiago FISCHER – WSM

En los últimos meses han surgido movilizaciones ciudadanas en todo el mundo, que han dado a conocer múltiples demandas, pero todas ellas aspiran a una mayor justicia social, democracia y libertad. Desde Sudán hasta Hong Kong, pasando por el Líbano, Europa y América Latina, muchos ciudadanos han salido a la calle para expresar su descontento con los regímenes que utilizan una represión desproporcionada contra esos movimientos. Enfoque en América Latina, en plena agitación.

Primero fueron chispas que fueron iniciando el fuego, como la subida del precio de los billetes de metro en Chile, la subida del precio de los combustibles en Ecuador, la violencia policial en Colombia, la corrupción en Haití y la reforma de las pensiones en Nicaragua. Pero muy rápidamente, un conjunto diverso de movimientos sociales ocupó la arena pública para denunciar un malestar más amplio. Porque, en efecto, son las políticas de austeridad en su conjunto, dictadas por las instituciones financieras internacionales como el FMI, las que están en el punto de mira. Una poderosa y cada vez más organizada corriente está decidida a cambiar el sistema en profundidad. Porque aunque los anteriores regímenes de izquierda han intentado avances sociales, éstos han demostrado ser insuficientes para frenar las injusticias y desigualdades sociales que siguen creciendo en el continente. En efecto, el sistema neoliberal nunca ha sido realmente cuestionado en el decenio anterior, lo que ha llevado a la calle a rechazar con firmeza tanto a los partidos gobernantes como a los de la oposición sin distinción. Estos levantamientos son también una continuación de varias olas de descontento del pasado que han llevado a frustrar las esperanzas como resultado de promesas rotas.

Así, en Chile, 30 años después de la dictadura, la esperanza se ha convertido en furor. Las manifestaciones de 2006 y 2011 en favor del derecho a la educación y a un sistema de pensiones digno sólo dieron lugar a medidas cosméticas, que no frenaron la precariedad de la población. Peor aún, actualmente se están examinando en el Parlamento proyectos de ley que refuerzan las desigualdades. El frente común de los sindicatos chilenos, en un llamamiento publicado el 28 de octubre de 2019, considera que los acontecimientos actuales son una "crisis hacia el sistema económico, profundamente injusta". Pide al gobierno que dé respuestas políticas radicales que derroten la lógica del neoliberalismo. Así pues, el frente común propugna una serie de medidas revolucionarias, como un salario mínimo que permita a las personas vivir con dignidad y una reducción de las horas de trabajo, una pensión mínima anclada en un sistema público sólido (poniendo fin al sistema privado de pensiones heredado de los años de Pinochet) y un tope de precios para una serie de servicios básicos como el agua, la electricidad, el gas, el teléfono e Internet. La salud y la educación también deben ser reconocidas como derechos sociales inalienables, lo que prohíbe cualquier intento de captación de beneficios por parte de las instituciones privadas de estos sectores. Debe reconocerse y facilitarse el derecho a un transporte público asequible. En resumen, los sindicatos piden que se dé prioridad a las medidas que reduzcan las desigualdades en el país. La agenda es ambiciosa, pero refleja lo que demandan los diferentes movimientos sociales que participan en las movilizaciones.

Pero los sindicatos no son los únicos que hablan. Lo que distingue la actual ola de manifestaciones es la naturaleza masiva, heterogénea y horizontal de la movilización. En Chile, a los estudiantes se sumaron rápidamente diversas organizaciones sociales (socio-ambientales, feministas, comunitarias, indígenas, campesinas, etc.) y las clases medias desilusionadas por el proyecto neoliberal. La organización fue espontánea, pero también es el resultado del fortalecimiento de esta sociedad civil diversa, que a lo largo de los años ha sido capaz de construir una base social fuerte basada en el descontento generalizado. Al margen de todos los partidos políticos tradicionales, este movimiento heterogéneo está decidido a cambiar el sistema en profundidad. Con este fin, está trabajando eficazmente para que su voz sea escuchada.

ALTERNATIVA: ¡ABOGAR POR EL DERECHO A LA PROTECCIÓN SOCIAL UNIVERSAL!

WSM (ex-Solidaridad Mundial, la ONG de la OMC) trabaja en América Latina con sus 25 organizaciones asociadas (sindicatos, ONG, movimientos de jóvenes y de mujeres) para proponer un modelo alternativo al desarrollo económico desafiado por las actuales movilizaciones populares.

Reunidos en la red temática sobre el derecho a la protección social, estos miembros reclaman sistemas de protección social universales para que todos los seres humanos puedan vivir con dignidad, a lo largo del ciclo de vida, ya sea mediante el acceso al seguro de desempleo, a las pensiones, al seguro de enfermedad y de invalidez, etc. A diferencia de los sistemas de pensiones privados opacos y poco remunerados, abogan por mecanismos cogestionados por el Estado, los empleadores y los trabajadores, con total transparencia.

La red también promueve el sector de la economía social y solidaria como alternativa, ya que se centra en las personas y no en los beneficios. Estas pequeñas unidades económicas, que ofrecen una amplia variedad de servicios con valor social añadido, que van desde la atención personal, las mutuas de salud o el comercio artesanal, están siendo experimentadas a nivel local por los miembros de la red y constituyen una verdadera propuesta para contrarrestar la visión neoliberal que sólo favorece a las grandes empresas y a las multinacionales.

DESCARGA EL DOCUMENTO COMPLETO ADJUNTO PARA CONTINUAR LA LECTURA.

LUCHA CONTRA EL NEOLIBERALISMO A PESAR DE L AREPRESION


Commentarios

Deja un comentario