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Impacto del COVID -19 en America Latina y el enfoque de genero

Por Georgina Bruno – WSM

La protección social se centra en tres ideas fundamentales: garantías de bienestar básicas, aseguramientos frente a riesgos derivados del contexto o del ciclo de vida y moderación o reparación de daños sociales derivados de la materialización de problemas o riesgos sociales. De acuerdo con el concepto la protección social está dirigida a responder no solo a los riesgos que enfrenta toda la población (por ejemplo, desempleo, discapacidad o vejez), sino también a problemas estructurales, como la pobreza y la desigualdad.

Teniendo en cuenta las ideas básicas de la PS, y el como aplicarlo a un mundo donde la división sexual de trabajo realizada por la sociedad y la cultura coloca a las mujeres a cargo del cuidado de los hijos y de las personas adultas en su casa. Sumar esta realidad con el trabajo ya sea formal e informal fuera de casa ha traído más que una liberación una mirada “normalizada” de esta situación, que en esta situación donde la mujer queda sin empleo por el COVID el impacto es mayor pues ella es jefa de hogar en la mucho de los hogares del Latinoamerica

EL COVID – 19 está causando un impacto económico negativo muy significativo derivado por esta crisis, que se va sumando a una coyuntura económica ya bastante desafiante para la región, en particular por la caída de las exportaciones, el turismo, la suspensión de los suministros, bajas a la inversión en conjunción con desplome del precio de los productos básicos, sobre todo para los países sudamericanos exportadores de materias primas y de las decisiones políticas económicas que fueron tomadas. Esto ya está repercutiendo directamente en la inseguridad alimentaria, estudios, sanidad, economía de las mujeres tanto de hombres están sujetas a despidos, pero al ser las mujeres quienes se encargan del cuidado de la familia esta pandemia es un desastre social, anímico, económico y de violencia. Sin ir más lejos las mujeres como las trabajadoras del hogar son las primeras en ser enviadas a sus casas con o sin salario para evitar el contagio el COVID-19 esperando recibir algún subsidio del estado como respuesta de protección social paliativa.

Todo esto le costará a América Latina y el Caribe 3.1 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) regional. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que se puede producir una contracción del Producto Interno Bruto regional (PIB) de -1,8% que podría conducir a un aumento de la tasa de desempleo de hasta un 10%, pasando de 8.2% a alrededor de 18%. Esta contracción económica impactará en las tasas de pobreza pasando del 29.8% a 35.4% (de 185 millones actuales a aproximadamente 220 millones de personas) en tanto que la pobreza extrema saltará de 10.8% a 14.5% (de 67,4 millones a 90 millones de personas), de acuerdo con las proyecciones de la secretaria ejecutiva de la CEPAL4 . Esto significa que al finalizar 2020, la región habrá retrocedido en estos dos indicadores 13 años y 15 años respectivamente. Lo anterior significará un muy importante obstáculo en el rumbo al cumplimiento de la Agenda 2030.

Teniendo en cuenta el enfoque de genero si mas del 50 % son mujeres 110 millones de personas estarán en estado de pobreza extrema, de ellas un alto porcentaje mantienen solas sus hogares significando que esto afectara directamente a niños, niñas, adolescentes y adultos mayores.

La protección social tiene medidas de preparación de respuestas ante emergencias como estas, luego de tener una preparación previa y actualización de base de datos incluyendo el genero puede responder con las siguientes formas: 1. Aumentar temporalmente el valor o duración de los subsidios para los beneficiarios de programas existentes. 2. Aumentar temporalmente el número de beneficiarios de un programa de protección social existente. 3. El gobierno o una agencia de asistencia humanitaria crea un nuevo programa de ayuda temporal pero éste utiliza el sistema de focalización, el mecanismo de entrega, o la base de datos y/o el personal de la protección social.

Como el impacto es diferente tanto para mujeres que como para hombres es importante que para dar respuesta de protección social incluyente de genero tener en cuenta estos aspectos tener según el informe de ONNU Mujeres

1. Asegurar la disponibilidad de datos desagregados por sexo y el análisis de género, incluyendo las tasas diferenciadas de infección, impactos económicos y en la carga de cuidado diferenciados, barreras de acceso de mujeres, e incidencia de violencias doméstica y sexual.

2. Asegurar la dimensión de género en la respuesta requiere destinar recursos suficientes para responder a las necesidades de las mujeres y niñas. La respuesta debe considerar de manera diferenciada las necesidades.

3. Implicar a las mujeres en todas las fases de la respuesta y en la toma de decisiones nacionales y locales, especialmente a grupos de mujeres que están recibiendo mayormente el impacto de las crisis como las mujeres trabajadoras del sector sanitario, trabajadoras domésticas y del sector informal, así como mujeres migrantes y refugiadas.

4. Asegurar la atención de las necesidades inmediatas de las mujeres que trabajan en el sector sanitario.

5. Impulsar consultas directas con organizaciones de mujeres sobre la situación de las mujeres, en particular sus necesidades y las medidas adecuadas para enfrentar la pandemia, asegurando que sus opiniones, intereses, contribuciones y propuestas sean incorporadas en la respuesta.

6. Los mensajes de salud pública deben llegar a las mujeres en su diversidad y abordar las necesidades de las mujeres en sus diferentes roles, especialmente la información sobre promoción, prevención, mitigación e higiene.

7. Adoptar medidas directas de compensación a trabajadoras informales, incluyendo trabajadoras

sanitarias, domésticas, migrantes y de los sectores más afectados por la pandemia, a fin de que sea posible mantener la generación de ingresos y los medios de subsistencia de las mujeres más afectadas.

8. Impulsar medidas de política que permitan reconocer, reducir y redistribuir la sobrecarga de trabajo no remunerado que se produce al interior de los hogares por cuidados de salud y cuidado de niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad, y que es absorbida mayoritariamente por las mujeres.

9. Impulsar medidas de política que permitan reconocer, reducir y redistribuir la sobrecarga de trabajo no remunerado que se produce al interior de los hogares por cuidados de salud y cuidado de niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad, y que es absorbida mayoritariamente por las mujeres.

10. Tener en cuenta las necesidades diferentes de las mujeres y los hombres en los esfuerzos de recuperación a mediano y largo plazo.

Seguir leyendo en el adjunto el breafing sobre el COVID sobre puntos que afecta a las mujeres el COVID-19 y las propuestas en las respuestas de seguridad.

- repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/38821/1/S1500279_es.pdf - SICA. https://www.sisca.int/


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