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Estudio sobre marcos regulatorios de la economía social solidaria en América Latina

Los términos “economía social” o “economía social y solidaria” (ESS), que se utilizan indistintamente, no es ciertamente un concepto nuevo. ¡De hecho, es tan antigua como la propia economía! Desde que las personas y las sociedades han comenzado a desarrollar actividades económicas, algunas de ellas se han basado en valores como la cooperación y la solidaridad. Sin embargo, con el modelo económico cada vez más dirigido en ganancias, con las revoluciones industriales en los siglos XIX y XX, y la globalización del mercado libre, estas iniciativas de economía social se vieron sometidas a una presión cada vez mayor1. Hasta el día de hoy, el movimiento ESS sigue luchando con una imagen estereotipada, como una economía de segunda clase que silenciosamente continúa ondulando en los márgenes de la sociedad.

Hoy día, esta imagen de cliché necesita ser ajustada. Gracias a los académicos, a las organizaciones internacionales, y especialmente a las propias redes de la economía social y solidaria, conocemos cada vez más sobre la ESS, y en los últimos años se ha documentado y cuantificado mucho. Esto crea una imagen completamente diferente: según un estudio reciente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la economía social y el futuro del trabajo, alrededor de 100 millones de personas están empleadas en ESS en todo el mundo2. El Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre ESS, que calculó estas cifras en 2014, afirma que la economía social emplea a un 20% más de personas que las empresas multinacionales. El Censo Mundial de Cooperativas del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas calculó que más de 813,5 millones de personas en todo el mundo son miembros de una cooperativa. Por último, el mismo estudio de la OIT también muestra que en los últimos 10 a 20 años, la ESS ha experimentado en varios países un crecimiento más rápido que la economía “ordinaria”.

Las cifras muestran que hoy día ya no estamos hablando de una economía de segunda clase, sino de un modelo económico alternativo y de pleno derecho, una estrategia viable para un desarrollo más inclusivo y sostenible de lo local a lo global.

Para WSM, la Red Latinoamericana por el Derecho a la Protección social y las organizaciones y redes con las cuales WSM colabora, la ESS es una estrategia sumamente importante para lograr nuestro objetivo principal: garantizar el derecho a la protección social para todos y todas. Y este implica medidas y políticas para que cada uno tenga una vida digna, protegida contra los riesgos sociales, económicos o medioambientales, y fortalecida para desarrollar en completa libertad sus propias capacidades humanas. Para realizar estos objetivos, la ESS es una estrategia muy potente.

Porque desde hace años, movimientos sociales, sindicatos, organizaciones y redes organizan sus miembros o grupo meta alrededor de actividades económicas como estrategia de protección y de resiliencia: cooperativas, actividades que generan ingresos, la creación de microemprendimientos sociales, mutuales de salud, etc. Iniciativas que contribuyen de manera directa a los objetivos de una protección social universal e inclusiva, es decir proteger y fortalecer cada uno. Estas iniciativas de ESS se encuentran alrededor de valores comunes: valores y principios que sitúan al trabajo y a las personas por encima del dinero y el lucro, en los que las contribuciones y los riesgos se comparten entre los participantes (¡participativo!), en los que hay un sólido anclaje y retorno a la sociedad, en los que la independencia y la autonomía son primordiales, y en los que un proceso democrático de toma de decisiones y el principio de no discriminación también se encuentran entre los valores centrales3.

Finalmente, la ESS lleva un proyecto político. La integración y la observancia de estos valores también pretende ser algo más grande: la transformación hacia una sociedad más sostenible e inclusiva. En la que la economía está al servicio de las personas y tiene en cuenta los límites del planeta; en la que la economía también se utiliza para fortalecer los movimientos sociales que ponen sus hombros en la transformación de la sociedad. Los valores y principios compartidos, así como el proyecto político, constituyen la base común de la economía social y solidaria en toda su diversidad. Es un objetivo que la economía social y solidaria comparte, por lo tanto, con el derecho a la protección social: cambiar la sociedad y proteger, fortalecer y empoderar a las personas y a las comunidades para que todos puedan llevar una vida digna.

Con este estudio esperamos contribuir al reforzamiento del movimiento de la ESS y queremos al mismo tiempo visibilizar la contribución de la economía social a la realización del derecho a la protección social en América Latina. Desde WSM y la Red Latinoamericana por el Derecho a la Protección social, agradecemos mucho a Alfonso Cotera por su trabajo profesional, su paciencia y persistencia para lograr este resultado impresionante. Esperamos que este material sea útil a los actores de la ESS y de la protección social, para reforzarse como movimiento, y para promover el debate sobre los marcos regulatorios que reconocen la contribución de la economía social y solidaria.

Gijs Justaert
Coordinador Continental WSM para América Latina.


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