SINERGIA REPUBLICA DOMINICANA

Alejandrina Rosario Montero, Republica Dominicana

Alejandrina tiene 53 años, es madre de nueve hijos, ha estado trabajando en la tierra desde que tenía doce años y ahora tiene su propia granja a pequeña escala. En la República Dominicana esto es suficiente para una situación precaria, pero gracias a CONAMUCA, una organización de mujeres agricultoras, ha podido seguir cursos de capacitación en la "escuela agroecológica" y aumentar sus conocimientos sobre producción ecológica, cuidado de la tierra y el medio ambiente, pero también sobre género y derechos. "Gracias a organizaciones como CONAMUCA, atestigua Alejandrina, todavía existe un grupo que persiste en el medio rural, y que logra formarse con más fuerza, mejorar su producción y posicionarse con más fuerza en el mercado y en la sociedad.
"Mis productos son ahora más saludables y de mejor calidad. Ahora puedo decir que soy una defensora de los derechos de las mujeres y del medio ambiente".  


Marie Natacha Theis en Wilson Norcius, Republica Dominicana

Los migrantes haitianos no han sido apreciados en la República Dominicana, sobre todo por los estereotipos clásicos ("se benefician") y la prehistoria de una breve ocupación. La mayoría de ellos son indocumentados y dependen de la ayuda de organizaciones como FEI o MOSCTHA para obtener asistencia legal. "Desde que tengo papeles gracias a la guía de la FEI, mi vida, la de mi marido y la de mis 4 hijos ha cambiado enormemente", dice Marie (37 años). "Podemos caminar por las calles sin el miedo constante de ser deportados, los niños pueden ir a la escuela y nuestros ingresos también han mejorado porque ahora podemos trabajar formalmente. Wilson (49 años) también tiene papeles y trabajo gracias a la ayuda de estas organizaciones. "Como siguiente paso, espero poder incorporarme pronto al sistema de seguridad social. También estoy comprometida con la FEI como promotora de los derechos humanos y de la protección social para ayudar a otros migrantes.

 

El contexto político, económico y social
En 2018, la República Dominicana pasó a Panamá como el país de mayor crecimiento en Centroamérica y el Caribe, con un crecimiento económico de casi el 7%. En cierto modo, una clase media creciente se beneficia de este crecimiento aumentando el empleo (sector terciario, construcción). Pero detrás de estas buenas cifras, la mayoría de la gente sigue rascándose para permanecer o entrar en esa codiciada clase media. El salario mínimo sigue siendo bajo (a pesar del anuncio de un aumento del 7% en 2018), en el sector privado unos 13.000 pesos o unos 230 euros, mientras que la esperanza de vida aumenta con el crecimiento. Por lo tanto, la mayoría de los dominicanos dependen de múltiples empleos, a menudo parciales o completamente informales, para desarrollar o mantener un nivel de vida digno.
A nivel político, el debate sobre la migración volvió a jugar un papel importante, con campañas feroces entre los opositores y el campo más moderado sobre los muchos migrantes haitianos. Después de una campaña negativa autoiniciada, el gobierno se negó a firmar el Pacto de Migración de la ONU. La crisis política en Haití ha provocado un aumento de los flujos migratorios y una presión sobre el debate, lo que ha provocado una mayor polarización y una actitud negativa hacia los migrantes haitianos.

Sinergia República Dominicana

En este contexto, la Red Nacional de Protección Social de la República Dominicana está trabajando principalmente en la reforma de la ley de seguridad social vigente. El objetivo común es hacer que esta ley sea más inclusiva, de modo que el sistema de seguridad social también sea accesible a los empleados de la economía informal, pero también a los inmigrantes.

Otro ámbito en torno al cual se establecieron acciones conjuntas en 2018 son los derechos de las mujeres en un sentido general, y muy específicamente el Convenio de la OIT sobre la violencia y el acoso en el lugar de trabajo, que está en proceso de elaboración. En la cultura machista dominicana, las mujeres son las principales víctimas. El 25 de noviembre, la Red se unió a otras organizaciones de derechos de la mujer y a unas 5.000 personas en las calles de Santo Domingo contra la violencia contra la mujer. 

Principales resultados en 2018
Protección social

  • Las campañas y campañas de sensibilización sobre protección social de las distintas organizaciones asociadas llegaron a más de 127.000 personas. Unas 7.715 personas participaron activamente a través de AMUSSOL en la formación y las actividades sobre protección social y la transición a la economía formal.
  • En la economía formal, CASC pudo formar a unos 5.800 empleados en materia de derechos laborales, se crearon 6 nuevos centros sindicales y se celebraron 2 convenios colectivos.
  • Economía social y solidaria:
  • A través de la capacitación intensiva de 21 promotores de la economía social, cada uno de los cuales ha podido apoyar en la práctica a 5 familias de agricultores, 105 pequeños productores agrícolas fueron guiados en torno a los principios de la economía social de la misma manera que en 2018.
  • Formación profesional:
  • 1.774 personas, de las cuales 1367 son mujeres, recibieron formación profesional de CASC (INFAS) o CONAMUCA gracias al programa.
  • Traducción realizada con el traductor www.DeepL.com/Translator.

Socios de la República Dominicana: CASC (sindicato), AMUSSOL (institución de seguridad social basada en la solidaridad), MOSCTHA y FEI (organizaciones que trabajan en los derechos de los migrantes haitianos en particular), CONAMUCA (organización de productoras agrícolas (mujeres)). Red República Dominicana para la Protección Social
Presupuesto 2018 : 183.273,62 euros
Donantes: Cooperación Belga para el Desarrollo, WSM
Duración del programa : 2017-2021